“How to Fix a Drug Scandal”, serie documental que narra uno de los mayores escándalos de la justicia de Massachusetts, disponible en Netflix

Hay ciertos documentales de Netflix que, a pesar de tener unas tramas y situaciones reales de lo más increíbles, no son principalmente conocidos entre sus usuarios. Esta es la serie documental de Netflix que ha pasado desapercibida a pesar de ser una locura.

No cabe duda que Netflix dispone de un catálogo muy extenso y variado de películas, series y documentales para todo género de público, teniendo horas y horas de divertimiento para gozar de manera muy cómoda, ya sea en el salón de casa o en cualquier otra parte descargando sus productos por medio de dispositivos móviles.

A pesar de ello, con tantos productos disponibles en el catálogo de Netflix, a veces se terminan pasando por alto algunos de ellos que son verdaderamente buenos y que muchísimas veces se hallan en segundo plano en el momento de buscar contenido que mirar en la plataforma.

Eso es algo que se nota principalmente con los documentales de Netflix. Y es que, si nos ponemos a indagar con profundidad en este apartado, hallamos múltiples documentales que, a pesar de tener unas tramas e historias reales de lo más increíbles, no son principalmente conocidos por los usuarios de Netflix ni destacan entre el catálogo de la plataforma.

Estrenada en Netflix el pasado 1 de abril de 2020, How to Fix a Drug Scandal (Cómo arreglar un escándalo de drogas) es una serie documental de cuatro episodios de cerca de una hora de duración en la que se narra uno de los mayores escándalos de la justicia en la historia del estado de Massachusetts. Ahora os daremos algunas pinceladas de la historia, con el fin de que os hagáis una idea de por qué es uno de los documentales de Netflix más convenientes.

El documental arranca narrando la historia de Sonja Farak, una química que trabajaba en un laboratorio criminalístico en Amherst, Massachusetts, cuya tarea consistía en testar drogas recogidas como evidencias delictivas de múltiples casos criminales para constatar a través de el estudio de su composición química si, efectivamente, se trataban de drogas ilegales.

A pesar de ello, se descubrió que durante varios años Sonja Farak había estado manipulando pruebas y desviando las drogas para su uso personal, reemplazando ciertas drogas de las muestras de pruebas recogidas por otras de apariencia semejante. Todo comenzó por una serie de problemas personales por los que estaba pasando Farak, lo cual le llevó a probar metanfetamina líquida del laboratorio de pruebas. Eso terminó provocando en Farak una fuerte adicción a las drogas.

Lo curioso es que por esta misma era, Annie Dookhan, otra química forense en Boston, Massachusetts, también manipuló y falsificó pruebas durante varios años. A diferencia de Farak, en el caso de Dookhan sus motivos no fueron otros que vaguería, pues se probó que desde el instante en que entró a trabajar en el laboratorio forense la mayor parte de las veces no testeaba las pruebas y firmaba los registros como si fueran sustancias ilegales cuando podrían no serlo, llegando en una ocasión a calificar como cocaína una muestra de sal común.

Bien que las dos químicas trabajaron en laboratorios de Massachusetts y cometieron los mismos perjurios durante la misma era, ni Sonja Farak ni Annie Dookhan se conocían entre sí, siendo todo eso fruto de la casualidad. Una casualidad que ha costado muy cara. Y es que, tras conocerse el escándalo de las dos químicas, múltiples abogados defensores enseguida pidieron la anulación de las condenas de todos sus clientes, pues no se podía saber si los informes redactados eran o no veraces.

Eso hizo que muchísimos supuestos criminales acabaran saliendo de cárcel o ni tan siquiera llegar a ser condenados, quedando sus expedientes completamente limpios, llegando a anularse más de 21.000 casos relacionados solamente con Annie Dookhan. Entre las dos químicas llegaron a anularse más de 35.000 casos en los que participaron y cuyas pruebas podrían haber sido manipuladas.

Por si todo eso fuera poco, en el caso de Sonja Farak se descubrió que la oficina del fiscal general del estado había ocultado múltiples evidencias sobre el robo de sustancias por Farak para procurar alegar que ella solamente había consumido drogas en los seis meses previos a ser descubierta, en lugar de todos los años que estuvo cometiendo estos actos.

Entre otras cosas, el documental How to Fix a Drug Scandal nos muestra de qué forma los actos de una única persona pueden llegar a desmoronar todo el sistema judicial de un estado y la gran trascendencia que puede llegar a tener un químico forense en el momento de determinar la culpabilidad de alguien por poseer sustancias ilegales. Sin lugar a dudas es una de las series documentales de Netflix más interesantes que hemos hallado en su catálogo y que os aconsejamos que veáis.

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